faceblackHoy en la madrugada me robaron el auto, desde el patio techado de mi casa.

Pasadas las primeras horas de rabia e impotencia, ya haciéndome a la idea de que la vida sigue, que al menos todos en casa estamos bien y no nos pasó nada y que deberé ingeniármelas para seguir trabajando en la editorial con algo más de dificultad para trasladarme junto a mis libros, me puse a pensar en otras cosas, que quiero escribir aquí.

Probablemente quienes ahora están desguazando mi autito reciban algo de plata para sus gastos.   Y muy probablemente estos gastos no irán a salud, vivienda o educación, sino a satisfacer placeres de aquellos que ésta misma sociedad les pone en vitrinas fuera de su alcance y que ellos entienden como su felicidad.     Zapatillas de marca, buenos tragos, algo de droga y placer fácil.

Pienso en tantos de mis compatriotas a quienes durante años se les ha venido robando el derecho a una educación de calidad, a una atención de salud digna, a una vivienda decente.    Pienso también en esos núcleos de descastados que serán  el origen de nuevos actos de delincuencia.

Si, hoy me robaron el auto, pero durante años hemos estado viendo como nos roban tantas cosas sin hacer nada.    Nos roban el derecho a que nuestros hijos se eduquen en igualdad de condiciones o que reciban un trato digno frente a sus problemas de salud.   Nos han robado  la paz y la tranquilidad, dejándonos la angustia de no saber como llegar a fin de mes con sueldos de hambre.   Nos han robado la solidaridad frente a ese inmovilismo social que se prende como sanguijuela en nuestros corazones: “menos mal que no me pasó a  mi”, “si son pobres es porque son flojos“, “hay que matar/encerrar/castrar a todos los delincuentes“.

En frente de nuestras caras nos roban la decencia ante personas y personajes que no trepidan en nada con tal de satisfacer sus aspiraciones personales, elevando a los altares de la popularidad a la farándula más abyecta e inútil, a la política más rastrera, esa política con minúsculas que se traduce en componendas y acuerdos espurios para mantener un estatu quo que beneficia a los mismos de siempre, dejando detrás a una enorme masa de gente rumiando rabia y descontento.

Nos robaron el derecho a conocer diversas caras de una misma verdad, mediante monopolios informativos que poseen enorme poder económico.    Nos robaron en derecho a disentir sin agarrarnos a patadas, tras cincuenta años de odio parido frente al que  piensa distinto.

Nos robaron la cultura, la educación, la salud.  Nos robaron de varias Constituciones esa frase que dice que todos los hombres nacen libres,  en igualdad de derechos. Si todavía la ves escrita por ahí, es sólo la cáscara vacía porque no significa nada.

Hoy me robaron el auto, pero hace muchos años que nos vienen robando todo lo que una vez fuimos, y lo que es peor aún, nos roban por adelantado todo lo que hubiéramos querido ser.    ¿Que vamos a hacer al respecto?