(c) Dos Cafés y Una Mesa

(c) Dos Cafés y Una Mesa

Tras la cruda crónica de los amigos de Dos Cafés y Una Mesa, me vino una inevitable sensación de tristeza, pero lo que es peor aún, de culpa.

Como editorial, no quise participar en el evento luego de el desagradable episodio entre Christiano (ver su carta abierta) y Asodich, así como la desatinada respuesta de don Miguel Ortiz (ver en Barmiky).  Previamente, ya había rechazado un ofrecimiento de don Miguel, porque pagar $1,300.000 (un millón trescientos mil pesos) para un stand de 2 x 3 metros y tres días de un evento en primera edición, me parecía una pésima inversión.

Sin embargo, el viernes por la mañana recibo el llamado de Kobal (un miembro del equipo ZELM), indicando que Fyto Manga le había ofrecido compartir stand en ExpoComic, por lo que deseaba ofrecer Zombies en La Moneda (segunda edición, tomo 1) al público asistente.  Primera encrucijada:  ¿enviaba o no el producto al evento?   En beneficio del producto, opté por enviar mercadería y, considerando el resultado general del evento, tuvimos una excelente acogida del público.

Cuando fui a entregar el material (viernes por la tarde), pude notar que el espacio donde se desarrolló el evento era muy bueno, amplio y los stands tradicionales (del tipo Ferial de Vitacura) de buena calidad.   Efectivamente, el evento contó con invitados internacionales (ver nota de La Cuarta) y la participación de connotados artistas nacionales (Juan Vásquez, Rodrigo Elgueta, Fyto MangaCristián Díaz y Dibujante Mac) aunque faltaron muchos más.

Según entiendo, el precio de los stand bajó ostensiblemente en el último tiempo, probablemente porque don Miguel entró en razones y vió que se estaba quedando sin representantes nacionales.   Además, originalmente se cobraría entrada (así fue anunciado) pero me parece que finalmente se rebajó o se eliminó del todo, pero ya era muy tarde para lograr la afluencia de público necesaria.  El mismo viernes adquirí el tomo recopilatorio de Capitán Chile y el nuevo trabajo de Juan Vásquez (Weichafe), conversé con Eduardo De La Barra que también andaba por ahi, lo mismo que Cristian Docolomasky (Dos Cafés y Una Mesa), comenzando a reportear.

El resto de los penosos detalles los desconozco, porque mi participación se limitó a entregarle el material a Kobal el viernes y pasar a buscarlo el domingo.   Pero confío en la honestidad e imparcialidad de los amigos de Dos Cafès y Una Mesa, por lo que su crónica debe ser un fiel reflejo de lo vivido en el evento.

Regreso entonces a lo de la culpa.

Siento que de una u otra manera, todos los que amamos la historieta chilena nos farreamos éste evento.   ¿Teníamos que hacerlo?  ¿Debíamos dar ahí una demostración de fuerza, de que no estábamos de acuerdo con el proceder de Asodich en episodios pasados, así como en el trato denigrante y abusivo que se ha hecho con la producción y muchos artistas nacionales?  Nos farreamos un escenario de gran calidad, un evento que contó con promoción en prensa y que pudo haber contado con mucha mayor difusión si las voces en internet hubieramos depuesto por un momento sus querellas personales en beneficio de la narrativa gráfica chilena.

¿Cuántos deseában en su fuero interno que el evento fracasara?  ¿Cuánta es la responsabilidad real de don Miguel  y de todos nosotros en ésta farra?

De verdad, no encuentro la respuesta.

Hoy tenemos una nueva agrupación (NGI Chile) que al parecer está dando pasos firmes y con el suficiente apoyo de los participantes en el medio comiquero chileno.   Pero, por definición, se trata de una estructura transversal, no jerárquica, precisamente como si se tuviera plena conciencia de lo difícil que es aunar criterios, o conseguir que los artistas de la historieta logren remar en un mismo sentido, deponiendo egos e intereses personales en pos de un bien mayor y colectivo.   ¿Es condenadamente tan difícil conseguir que trabajemos como un sólo cuerpo, donde aprendamos a subordinarnos cuando corresponda, acatar normas,  planificar y seguir proyectos conjuntos?   ¿Estará NGI Chile sujeta a la misma espada de Damócles en el futuro?   Ahora entiendo a varios amigos que me decían que intentar formar una agrupación tradicional en este medio era no sólo un sueño, sino un riesgo personal incalculable.

Don Miguel ha sido tozudo, no ha atendido razones ni escuchado consejos.  Al parecer tampoco ha procedido de manera correcta con varios artistas que creyeron en él.   No sé cuantos de nosotros hablamos con él al respecto.   Yo reconozco no haber hecho el intento, quizá debí haber probado el conversar con él, al menos para comprobar que tan porfiado es.   ¿Pero el resto de nosotros, que hizo al respecto, además de quejarse o tomar partido?  Tuvimos un año para reaccionar, para intentar recomponer relaciones, en fin.

Claro,  he leído que de todas formas hay otros eventos que son un éxito, y que se debe mantener una postura de rechazo a Asodich por respeto a muchos artistas que han sido avasallados por ésta organización.   Pienso que sobre todo ahora que se está viendo un potente renacer de la producción gráfica, de todas formas no podemos desaprovechar un evento comiquero como el que don Miguel pretendía realizar.   Quizá hubieran luego otras instancias donde hacerle ver el descontento.

En fin, tengo muchas preguntas; lo que he escrito aquí es más un vaciado de mis dudas que una declaración de principios.   Es una invitación a conversar, a debatir el tema y ver que podemos hacer antes que nos veamos envueltos en divisiones y problemas internos que nos perjudiquen a todos, justamente ahora en que todo parece comenzar a funcionar.

Quedo atento a sus comentarios, o incluso a una segunda Juntación Comiquera si la encuentran necesaria.

El Editor