Face01-12-11-2010En ésta primera parte, presento una serie de hechos que servirán para efectuar un primer análisis sobre el mercado de la narrativa gráfica en Chile, en los articulos venideros.   Ellos están basados en mi propia experiencia como editor por casi tres años, con 10 títulos publicados, amén de la colaboración de varios editores, creativos y otras personas vinculadas al medio, que son citadas cuando he recibido su autorización para hacerlo.

Como siempre, es bienvenida la opinión de todos.

1. Optimismo y Coherencia.

Hace dos años, en la primera Ferial del Libro y la Cultura de Vitacura, Roberto Ampuero daba una charla sobre su más reciente título.   Era también uno de los primeros eventos en los que mi editorial participaba.   Terminada la charla, me acerqué y le obsequié algunos ejemplares de mis primeras ediciones, pidéndole que les diera una ojeada porque me interesaba hacer algo con él en narrativa gráfica.  Ya entonces estaba yo convencido que la introducción de nuevos narradores provenientes de la literatura en la escena comiquera,  era una alternativa viable para ayudar a nuestra industria.

En realidad era casi un saludo a la bandera, pues no creí posible que Roberto se entusiasmara, máxime cuando Sergio Gómez, su editor en Chile (ed. Norma)  me atajó para decirme que también lo veía difícil por cuanto debía pasar por su agente literario, lo que significaba palabras mayores.

Afortunadamente para mí y para todo lo que ha venido después, Roberto tuvo la amabilidad de enviarme un conceptuoso e-mail a los dos días, indicándome que le interesaba la idea.  Me pasó el e-mail de su agente literario (Guillermo Schavelzon) y me animó a escribirle.  No sin cierta reticencia, le escribí a Guillermo, tratándo de dejarle muy en claro que lo mío era un emprendimiento pequeño, por lo que no estaba en condiciones de enfrentar los sin duda grandes costos que acceder a un autor como Ampuero  podían significar. Para mi sorpresa, Schavelzon me respondió el mismo día, lamentándo que en Chile se tuviera tan errado concepto de los agentes literarios pues, en sus palabras: “un buen agente sabe distinguir perfectamente entre una multinacional y un pequeño emprendimiento como el tuyo“.  Así las cosas, me dió carta blanca para tratar el tema directamente con Roberto, logrando un ventajoso acuerdo para editar una novela gráfica basada en un cuento suyo, que en estos momentos estamos adaptando a guión.

Por supuesto, tal acuerdo no habría sido posible sin la generosidad de Guillermo y del propio Roberto.  Entusiasmado por ese resultado es que luego proseguí mi trabajo con Sergio Alejandro Amira y mis invitaciones (casi acosos) a Francisco Ortega y Jorge Baradit (quien tenía una obra en barbecho.)    Los resultados de tales acercamientos se aprontan a dar frutos.

Como es de público conocimiento, ni Karma Police (Baradit / Cáceres) ni 1899 (Ortega / Dániel) se editarán bajo mi sello, pero ATOMICA si lo hará en cuatro tomos de lujo a todo color.   La verdad esto último es casi anecdótico para lo que será el centro de este artículo y los venideros.

2. ¿Oportunidad, Boom o ninguna de las anteriores?

Como Ing. Informático, me tocó vivir muy de cerca la crisis de las empresas “Punto COM”.   Hubo un momento en la historia de internet en que se sintió como una verdadera panacea, una mina de oro, el establecer empresas basadas en ésta red mundial, apoyándose en la pretendida simultaneidad y enorme potencial de mercado extendido  por todo el orbe. Hoy ya se sabe que no bastaron esos factores para sostener cientos sino miles de emprendimientos que fracasaron, arrastrando con ellas la inversión de otros tantos capitalistas.

Para una editorial consolidada en Chile (v. gr. Norma, Alfaguara, Planeta), nuestro mercado tiene características que ha estudiado ya hasta el hartazgo. Si dejamos de lado un best-seller internacional, ya se considera un éxito el que un título venda de 3.000 a 5.000 ejemplares al año.   El título autoeditado “La Semana en que se juntan los siglos“,  de misterioso autor anónimo, es toda una anomalía con sus 15.000 ejemplares, éxito total.

Como referencia inicial, una novela gráfica como Road Story (Fuguet/Martínez; ed. Alfaguara) se consideró un éxito al alcanzar 3.000 ejemplares vendidos.   Según todas las fuentes consultadas (algunas pidieron su anonimato), la novela gráfica chilena para las editoriales “grandes” es todavía una apuesta que se está realizando casi por amor al arte, por cariño e incluso por moda, por esas ganas de no quedarse fuera de lo que otros están haciendo; en general por factores que distan mucho de una meditada razón financiera de peso.    Las editoriales que han ganado dinero con éste formato lo hicieron principalmente gracias al apoyo gubernamental (Maletín Literario).   Incluso el vilipendiado Fondo del Libro no es una alternativa real de beneficio para las editoriales, a menos que se enfrente el planteamiento de un proyecto con criterios ajustados a la realidad del medio chileno de la historieta, y aún así el beneficio no superará nunca el límite del universo real de lectores posibles.

(… continuará)