Concluyó el fin de semana recién pasado, la cuarta versión de Expocómic y Multimedia, organizada por don Miguel Ortiz.
Entre las cosas positivas se pueden destacar:
1. Ubicación.
El espacio escogido resultó bastante cómodo y de fácil acceso, considerando que se trata de ex-convento (Religiosas Carmelitas de Santa Teresa), hoy reconvertido en el Centro Cultural Montecarmelo, que se alza a los pies del cerro San Cristóbal, constituyéndose en un agradable entorno como paseo familiar.
2. Implementación
Un elegante toldo blanco, semitransparente y con calefacción, acogió durante tres días a los visitantes, que se movieron con comodidad entre los diiversos stand de expositores. El Centro Cultural cuenta con cafetería y baños.
3. Difusión
El evento contó con abundante difusión en prensa y televisión, aunque hizo falta algo más de apoyo en redes sociales y la entrega de afiches para tiendas especializadas y librerías. Luego de un día viernes flojo en asistencia, el sábado y domingo se advirtió gran presencia de público.
4. Asistencia familiar
Lo que considero más destacable es la gran cantidad de familias que asistieron, más allá del aficionado al cómic que nunca falta a este tipo de eventos. Probablemente si la entrada hubiera estado más acorde con la magnitud del evento y los niños hubieran tenido entrada liberada, la cantidad de gente presente se habría duplicado, por lo menos.
5. Expositores
Si bien no se contó con los representantes más mediáticos del cómic chileno, si se hizo presente una buena muestra de artistas nacionales, sobre todo emergentes lo que se agradece pues ayuda a refrescar el ambiente comiquero nacional. Por ejemplo, me dió gusto ver a Javiera Constanzo exponiendo, una joven a quien le esperan grandes éxitos en un futuro cercano, junto a Juan Vásquez, figura señera del cómic chileno desde la década de los ’80s. La importante presencia de artistas argentinos de real renombre contribuyó a dar realce al evento. Me tocó leer la absurda y chaquetera crítica de que se repetían nombres, a lo que me gustaría responder que actualmente en Chile no se realiza evento con similar cantidad de invitados extranjeros, sin importar que se repitan o no el plato. Si el plato es bueno, por supuesto que me lo repito.
Si a eso le sumamos que son artistas de buen trato con el público, prácticamente “de la casa” por esa misma asiduidad, se consigue una cercanía con los asistentes difícil de lograr en los casos de artistas más “importantes”.
Se contó además con tiendas y distribuidoras como Shazam! (todo un clásico la personalizada atención de su dueño), Unlimited, Visuales y Caleuche Cómic, junto a una muestra robótica que hizo la delicia de los más pequeños, así como la pantalla gigante reconvertida en tableta digital, que provocó verdaderos orgasmos en muchos de los ilustradores presentes, quienes aprovecharon de utilizarla generando así otro punto de reunión para el público presente. Ojo a quienes piensen iuncluir a artistas ilustrando en vivo para sus futuros eventos, porque esta es la mejor opción, para grandes audiencias.
Entre los aspectos que quedaron al debe, debo señalar:
1. Contenido
El espacio se desaprovechó al contar con diversos espacios en el Centro Cultural como para haber dispuesto más exposiciones, charlas o talleres. Claro que se debe recordar el sistemático ninguneo que ha recibido Ortiz, por parte de conspicuos integrantes de la escena comiquera actual (en una actitud cortoplacista y ombliguista que da pena) lo que le hace difícil conseguir la participación de otros actores, pese a que me consta que el está abierto a recibirlos a todos. Que don Miguel se haya equivocado antes no da pie para que abandonemos una opción de difusión que nos puede beneficiar a todos. Quien no se haya condoreado antes, que arroje la primera piedra, digo yo.
2. Precios
Coincido con que el valor de la entrada fue alto, lo que sin duda perjudicó para que fuera un mayor éxito en cuanto a asistencia. Sin embargo, en su descargo debo señalar que la logística involucrada no ha sido gratis. En concreto, el apoyo del Consejo de la Cultura ha sido más nominal que efectivo en las dos últimas versiones de Expocómic. Sin embargo, a titulo personal puedo señalar que estoy intentando algunas gestiones para promover un cambio en ese aspecto para futuras versiones.
3. Programación
Por lo ya dicho más arriba, las actividades no eran muchas, pero si además se insiste en programar su inicio a las 9:00 de la mañana en un invierno particularmente frío, se entiende la decepción de quienes si se levantaban a esa hora para llegar a un espacio donde la mayoría de los expositores aún estaban (estábamos) atrapados por la tibieza de las sábanas. Faltó comunicación y coordinación con don Miguel, que se caracteriza por su porfía (tanto como defecto y como virtud).
En resúmen, un buen evento, que ha corregido fallas de versiones anteriores y al que, como a todo el resto de las productoras de eventos comiqueros nacionales, todavía le queda camino por recorrer y aprender. Yo qusiera poner mis fichas aquí, indicando que tiene potencial absolutamente desaprovechado y del que todos podríamos beneficiarnos si dejáramos de lado los egoísmos y la crítica chaquetera. Desde acá, no quiero quedarme en las palabras, porque sé muy bien que “otra cosa es con guitarra” y pretendo aportar mi granito de arena ofreciendo soluciones, ideas y alternativas para las futuras ediciones de Expocómic.
Imágenes del evento en el Facebook de Mythica Ediciones


































